viernes, noviembre 25, 2005

VI 'Arrepentimiento y lágrimas debidas al engaño' [Quevedo]

Huye sin percibirse, lento, el día, y la hora secreta y recatada con silencio se acerca, y, despreciada, lleva tras sí la edad lozana mía. La vida nueva, que en niñez ardía, la juventud robusta y engañada, en el postrer invierno sepultada, yace entre negra sombra y nieve fría. No sentí resbalar, mudos, los años; hoy los lloro pasados, y los veo riendo de mis lágrimas y daños. Mi penitencia deba a mi deseo, pues me deben la vida mis engaños, y espero el mal que paso, y no le creo.

3 comentarios:

  1. monocamy4:40 p. m.

    De mirar al pasado nada. Hay que mirar al futuro, qué rayos!!

    Que nos quiten lo bailao. ;)

    ResponderEliminar
  2. Di que si. Una vez recorrido el camino ¿Para que mirar atras?

    ResponderEliminar